viernes, 12 de abril de 2019


La Concha femenina, premiada en la ‘I Gala de Mujeres Deportistas’




El pasado 25 de octubre tuvo lugar la I Gala de Mujeres Deportistas organizada por el Ayuntamiento de Madrid en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. El evento fue organizado por el Área de Políticas de Género y Diversidad del Ayuntamiento en colaboración con el Área de Cultura y Deportes.

El equipo femenino de la Agrupación Recreativa Concepción Ciudad Lineal fue premiado en dicha gala tras conseguir el campeonato de la Primera División femenina de waterpolo con el consiguiente ascenso a División de Honor, máxima categoría nacional y en la que el equipo dirigido por Sergio García está jugando este año.

Las integrantes del equipo del Barrio de la Concepción consiguieron el ‘Reconocimiento al éxito deportivo de la temporada 2017/2018’, premiando así su esfuerzo durante la pasada temporada, en la que consiguieron un meritorio ascenso en un conjunto en el que todas sus integrantes pagan una cuota anual para poder jugar y disfrutar de un deporte tan minoritario como el waterpolo.

La intención de la gala es visibilizar el deporte femenino, destacar públicamente a las deportistas y recordar a las mujeres que lograron éxitos en el pasado. Tal y como dijo el Ayuntamiento “los valores del deporte y el trabajo de estas campeonas constituyen un referente para el presente y el futuro de las niñas”.

Además, el Ayuntamiento de Madrid tiene la intención de hacer su gala anual y que sea una fecha significativa para la ciudad en donde se aúne el reconocimiento a la mujer deportista y la fiesta. De momento, el premio recibido por las chicas de la Concha en la primera gala, supone el colofón a una temporada histórica para el barrio y el reconocimiento al equipo femenino de la entidad.

jueves, 21 de marzo de 2019


EL HUERTO DE LA ELIPA
NOS CUENTA CURIOSIDADES

CÓMO LOS ÁRBOLES SE COMUNICAN ENTRE ELLOS


Suzanne Simard, es profesora en la Universidad British Columbia. 
Una sabia mujer de los bosques, científica rigurosa y con una 
humildad que dan ganas de admirar.


Los árboles se comunican. Usan su propio método de comunicación. Los árboles no son individuos creciendo por su propia cuenta con el fin de ser el más exitoso. Más bien, son parte de una red que está en constante interacción, y en donde la colaboración es lo primordial.”

Los responsables de esta colaboración son las redes de micorrizas, es decir la simbiosis entre los hongos y las raíces de las plantas. Esta conexión, que también se conoce como la red de Hartig, permite el intercambio de nutrientes, agua y carbono con y entre las especies vegetales a las que están conectadas.

Los hongos son seres misteriosos, unos incomprendidos con diversas funciones ecológicas. Entre ellos, existen parásitos, levaduras y saprofitos, encargados de descomponer la materia orgánica (algunos tan voraces que son capaces de digerir la madera); y los simbióticos, las micorrizas. Durante su evolución, estas criaturas de la tierra optaron por colaborar con las plantas para obtener a cambio azúcar y energía, proveniente de la fotosíntesis de la planta. Micorriza, (mico= hongo, riza= raíz) es la asociación simbiótica entre una raíz y las hifas del hongo, que se reconocen y encuentran en el suelo, tras un sofisticado intercambio de señales. La mayoría de las personas no lo sabe, pero los hongos pueden ser enormes organismos (el más grande y viejo del mundo, con 8.650 años y cubriendo más de 10 km2 de extensión bajo el bosque).

Las micorrizas son conocidas desde hace décadas, pero no fue hasta hace poco que comenzó a comprenderse la complejidad e importancia del rol que implica una red de micorrizas en los ecosistemas forestales. Se comienza a hablar de red cuando un hongo se conecta a las raíces de dos o más plantas, formándose así un puente de comunicación entre ellos. Esta conexión permite que, a través de avenidas subterráneas exclusivas, señales y nutrientes sean traspasados de planta a planta.

Este fenómeno revoluciona y desafía notablemente la preponderancia de la competencia en la evolución, sugiriendo la colaboración como factor primordial en la supervivencia de plantas y hongos. Un flujo compartido, mediado por gradientes de recursos (desde una fuente a un sumidero). Es decir, desde donde hay más recursos hacia donde escasean. Todo el bosque actuando como un solo organismo mediado por la red de micorrizas.


miércoles, 27 de febrero de 2019


GATOS CALLEJEROS: LA IMPORTANCIA DEL CONTROL DE SUS COLONIAS.



El año 2016 marca un punto de inflexión en nuestra comunidad autónoma, con respecto al control de la población de gatos. La Ley 4/2016 de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, protege su bienestar y prohíbe abandonar, molestar o dañar a  los animales,  bajo sanción tipificada.

Es el Ayuntamiento de Madrid, a través de Madrid Salud, quien ha implantado un nuevo procedimiento de control de las colonias felinas, para la mejor gestión de las poblaciones callejeras, a través del llamado CES (capturar, esterilizar y soltar). Renunciando a la gestión directa municipal, para dejarlo en manos de voluntarios.

Para estar autorizado en el control de una colonia de gatos, se necesita contar con un carnet que proporciona el consistorio después de realizar un curso formativo. Las obligaciones como gestores son:   

- Compromiso de capturar y llevar a esterilizar o castrar a los gat@s para evitar camadas indeseadas y los problemas derivados de los periodos de celo.
- Mantener las zonas de alimentación, cuyo pienso corre a cargo del voluntario, limpias estando permitido dejar pienso y agua.
- Controlar sanitariamente a todos los gatos de la colonia.
-  Buscar consenso y participación vecinal
      - Por parte del ayuntamiento, se encargará de la esterilización y marcado electrónico (chip).

A pesar de que este procedimiento supone un gran avance en materia de protección animal, los gestores de las colonias reivindican que no es suficiente. Las largas listas de espera que existen para la castración del felino, supone en muchos casos el desembolso económico por parte del gestor. Otro problema importante, es el desconocimiento de los vecinos del funcionamiento de las colonias controladas, que acaban en amenazas e incluso en llamadas a la policía.

Se necesita que se de a conocer esta labor legal a las comunidades de vecinos mediante charlas o documentación impresa de la gestión ética de las colonias. Hay que informar de sus innumerables beneficios y respaldar el trabajo de los gestores/autorizados.

La media de vida de un gato callejero es de 3 a 5 años, dependiendo de la zona. Una vez que se captura y castra, al felino se le corta la punta de la oreja para identificarlo y evitar volver a capturarlo. Y seguirá manteniendo las calles limpias de roedores e insectos.

Por último, resaltar el amor de los voluntarios a estos maravillosos animales a los que regalan su tiempo, y que como recompensa se llevan su cariño y respeto. Sólo para hacerles un poquito más fácil la dura vida callejera.